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La APEC a través del Plan de Acción de Cebu –CAP- tiene 4 pilares fundamentales, siendo uno de ellos la promoción de desarrollo de inversiones en infraestructura, que busca acelerar la inversión y su financiamiento, con recursos provenientes de países miembros de la Alianza.

Partiendo de los estudios relacionados a la brecha de infraestructura en el Perú, se observa que dicha brecha estaría por encima de los US$ 159 mil millones, según cifras de AFIN. Esta suma debe ser financiada, en especial con recursos monetarios provenientes de fuentes internacionales, en combinación con esfuerzos privados y públicos nacionales. La movilización de esos recursos significa desarrollar una extraordinaria labor de coordinación entre los mercados financieros de la APEC, más allá de una cabal identificación de las brechas de manera específica.

Siguiendo los estudios mencionados, promovidos por la AFIN, el sector transporte es el que concentra la mayor demanda de infraestructura, principalmente en carreteras (20%), seguido por ferrocarriles (11%), y por último, puertos y aeropuertos (5%). A este primer frente se suma el déficit en la provisión de los servicios de salud, agua, saneamiento y educación, con 22 %. Además, observamos brechas importantes en energía, telecomunicaciones, hidraúlica.

Con este panorama sobre la brecha existente, la misma que podría seguir creciendo, corresponde trabajar con los países miembros de la APEC fórmulas financieras para facilitar la inversión, en un país con sólidos fundamentos macroeconómicos, que cuenta con proyectos identificados por más de US$ 66 mil millones. A ello, requerir a las autoridades nacionales pasos concretos para facilitar las inversiones desde el punto de vista administrativo, vía simplificación de trámites, permisos, manejo de conflictos sociales; ciertamente con una cuota importante de presencia del sector privado.

Podríamos quedarnos observando los impresionantes números, o pasar a la acción inmediata, mirando con mayor precisión mercados financieros de la APEC, mediante un esfuerzo público privado. En este esfuerzo debe haber una especial evaluación a los factores de riesgos para los inversionistas, con sólidos planes de mitigación de sus impactos. Ir cubriendo la brecha de infraestructura significará un valioso driver de crecimiento económico con valor social, apoyando al cierre de otra brecha: la proveniente de la desigualdad económica.

Un reciente estudio del Banco Mundial, en torno a la pobreza, centra sus recomendaciones en cuatro frentes, siendo una de ellas actuar con eficacia en torno a saneamiento, agua potable y educación. A través de inversiones en estos sectores el mundo habrá avanzado.

Escrito por:
Eco. Walther Reátegui, profesor de ESAN.

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